Trelew

Murió Fernando “Morsa” Orozco, el piloto de Malvinas que arriesgó su vida en rescates clave en la Patagonia

El fallecimiento de Fernando “Morsa” Orozco, ex teniente coronel del Ejército Argentino, generó un fuerte impacto entre ex compañeros y organizaciones vinculadas a veteranos de guerra. Su trayectoria quedó marcada por una particularidad poco común: haber sido protagonista tanto en la Guerra de Malvinas como en algunos de los operativos de rescate más recordados en la Patagonia.

Formado en la Aviación de Ejército durante la década del 70, Orozco se especializó en el manejo del helicóptero Bell UH-1H “Iroquois”, una aeronave clave para operar en territorios sin infraestructura. Esa capacidad técnica sería determinante no solo en su desempeño militar, sino también en su posterior labor en emergencias civiles.

Durante el conflicto de 1982, integró la Compañía de Helicópteros de Asalto “B” del Batallón de Aviación de Combate 601, donde llevó adelante misiones de transporte, evacuación y abastecimiento en condiciones extremas. Uno de los episodios más críticos que atravesó ocurrió el 21 de mayo en Monte Kent, cuando aviones Harrier británicos atacaron posiciones argentinas. En ese contexto, logró sobrevivir junto a su tripulación en medio de una ofensiva que provocó importantes pérdidas materiales.

Su experiencia en combate estuvo marcada por vuelos a baja altura para evitar radares, maniobras de precisión y operaciones constantes en escenarios adversos. Ese conocimiento, forjado en plena guerra, fue el que más tarde trasladó a su trabajo en el sur argentino.

Tras su retiro del Ejército, Orozco se radicó en Santa Cruz, donde inició una etapa dedicada a la asistencia civil en situaciones de emergencia. Allí fue convocado en distintos operativos donde su capacidad de respuesta resultó clave para salvar vidas en contextos extremos.

Uno de los momentos más recordados fue durante la erupción del volcán Hudson en 1991, cuando debió volar en condiciones de visibilidad reducida por la ceniza volcánica. En ese escenario, participó en evacuaciones y en el traslado de suministros hacia zonas completamente aisladas.

Años más tarde, en la histórica nevada de 1995, encabezó un puente aéreo fundamental para sostener a distintas localidades de la Patagonia. En ciudades como Río Turbio y 28 de Noviembre, sus intervenciones permitieron rescatar familias, asistir a pobladores y garantizar la llegada de alimentos en medio del aislamiento.

Con el paso del tiempo, su figura dejó de estar asociada exclusivamente al ámbito militar para convertirse en un referente en operativos de emergencia. Sin embargo, las herramientas adquiridas durante la guerra continuaron presentes en cada una de sus misiones.

La historia de Fernando Orozco une dos escenarios atravesados por el riesgo extremo: el combate en Malvinas y los rescates en territorio patagónico. En ambos casos, su capacidad para volar en condiciones límite lo convirtió en una pieza clave cuando más se lo necesitaba.

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