En un pormenorizado análisis sobre la coyuntura educativa, el docente e investigador César Herrera puso cifras a la crisis que atraviesa la universidad pública. El dato central es demoledor: una caída del 40% en el poder de compra de los salarios de docentes y no docentes, lo que el especialista define como una «asfixia presupuestaria» que trasciende lo salarial para transformarse en un ataque al funcionamiento elemental de la ciencia y la tecnología nacional.
Herrera describe un panorama desolador donde el CONICET pierde recursos humanos y los laboratorios enfrentan el cierre técnico. Sin embargo, el economista plantea una tesis provocadora: la lucha por el presupuesto es solo la superficie. Según su visión, mientras se pelea por la supervivencia financiera, la institución corre el riesgo de perder su relevancia social en un contexto donde el conocimiento se actualiza a una velocidad que la burocracia académica no logra seguir.
