El local «El Galpón de Titi» sufrió un robo en su sucursal de la calle Muster. Además del descargo por la inseguridad, solicitaron ayuda a la comunidad para reponer herramientas de trabajo esenciales.
La inseguridad en Trelew sumó un nuevo capítulo de frustración para el sector comercial. En las últimas horas, los propietarios del conocido comercio «El Galpón de Titi» denunciaron a través de sus redes sociales un importante robo sufrido en su sucursal ubicada sobre la calle Muster, un hecho que no solo les significó pérdidas materiales, sino también un profundo golpe anímico.
«Siempre contamos buenas noticias, pero lamentablemente hoy no son buenos días para nosotros», comenzó el descargo del comercio, que describió a los autores del hecho como individuos que «arruinan a todos los que trabajamos día a día para salir adelante».
Críticas a la gestión pública
Más allá del hecho delictivo en sí, el comunicado de los damnificados hizo hincapié en la falta de respuestas estructurales ante la ola de delitos. En un duro mensaje, los propietarios deslindaron de responsabilidad directa a la fuerza policial, pero apuntaron contra la dirigencia política.
«El Estado está ausente como siempre, y no hablo de la policía, hablo del ESTADO. Son buenos para nada. Nosotros mismos tenemos que cuidarnos e invertir en seguridad: seguro, alarma, rejas, cámaras… pero así estamos», manifestaron con indignación.
Solidaridad y esfuerzo para continuar
A pesar del mal momento, desde el local confirmaron que mantendrán sus puertas abiertas para continuar con su labor cotidiana. Sin embargo, revelaron que los delincuentes se llevaron la balanza del local, un elemento fundamental para el despacho de mercadería.
Debido a esto, apelaron a la solidaridad de los vecinos de Trelew: solicitaron que cualquier persona que tenga una balanza en condiciones y desee venderla se ponga en contacto con ellos para poder normalizar la atención al público lo antes posible.
El hecho vuelve a poner en el centro del debate la situación de los comercios de cercanía en la ciudad, que deben enfrentar costos extra en sistemas de vigilancia ante la vulnerabilidad que perciben en las calles.
