La costa de Puerto San Antonio Este se convirtió en el escenario de un hallazgo que dejó a los científicos rascándose la cabeza. No era la típica ballena que solemos ver: se trataba de una Minke enana, una especie que prefiere vivir mar adentro y que es súper rara de encontrar cerca de la orilla. El ejemplar, que era apenas un juvenil, apareció varado y despertó todas las alarmas en la comunidad.
Lo más triste y misterioso del caso es que, cerca de donde estaba el cuerpo, se vio a otra ballena —posiblemente su madre— dando vueltas por la zona. Como estos gigantes del mar no suelen acercarse tanto a la playa a menos que algo ande mal, el operativo de rescate e investigación se activó en tiempo récord. Guardaparques, Prefectura y científicos del CONICET trabajaron a contrarreloj, incluso durante la noche, para mover al animal y evitar que la marea se lo llevara o que el cuerpo se deteriorara.
¿Qué le pasó?
Esa es la pregunta que todos se hacen. Un equipo de expertos de la Universidad del Comahue ya realizó la necropsia para tomar muestras y entender si fue una enfermedad, la desorientación o algún factor humano lo que causó el final del pequeño cetáceo.
Pero no todo es pérdida: este evento se transformó en una oportunidad única para la ciencia local. Los investigadores confirmaron que el esqueleto de la Minke será preservado para que estudiantes y vecinos puedan conocerla de cerca. Así, este visitante inesperado se quedará en la región con un fin educativo, ayudándonos a entender un poco mejor los secretos que esconde nuestro océano.
