Con décadas de trabajo en las calles de la ciudad, es una de las figuras más reconocidas por los vecinos. Su historia está ligada a la venta de diarios, las charlas cotidianas y la memoria de varias generaciones de trelewenses.
En una época marcada por las noticias digitales y el consumo de información a través de teléfonos celulares y redes sociales, todavía hay quienes mantienen viva una tradición histórica. En Trelew, uno de ellos es Lagos, el canillita que desde hace décadas forma parte del paisaje urbano y de la vida cotidiana de miles de vecinos.
Generaciones enteras lo conocen por su trabajo vendiendo diarios en las calles de la ciudad. Su presencia se volvió una constante para quienes crecieron viéndolo recorrer distintos sectores de Trelew con ejemplares bajo el brazo y una palabra amable para cada cliente.
Actualmente continúa comercializando la edición impresa de El Chubut, sosteniendo una actividad que con el paso de los años fue perdiendo protagonismo frente al avance de las nuevas tecnologías.
Sin embargo, para muchos vecinos, Lagos representa mucho más que la venta de periódicos. Su historia está atravesada por incontables encuentros, conversaciones y anécdotas compartidas con personas de todas las edades.
A lo largo de los años se convirtió en una figura entrañable para la comunidad, alguien que acompañó el crecimiento de la ciudad y fue testigo de buena parte de su historia reciente.
Cada mañana continúa con la misma dedicación que lo caracterizó durante décadas, manteniendo vigente una profesión que forma parte de la identidad de Trelew.
Para muchos, Lagos ya no es solamente un vendedor de diarios: es uno de esos personajes que ayudan a construir la memoria colectiva de la ciudad y que siguen dejando huella con el paso del tiempo.
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