Sebastián Gastón Fajardo fue víctima de un delincuente en Puerto Madryn mientras realizaba compras en un comercio. Se quedó sin su medio de transporte, sin carpa y sin teléfono celular. Actualmente se refugia en la terminal de ómnibus local a la espera de una donación para poder retomar su travesía por la Ruta 40.
Sebastián Gastón Fajardo, un ciclista oriundo de la provincia de Misiones, se encuentra varado en las instalaciones de la terminal de ómnibus de Trelew luego de haber sufrido el robo total de su bicicleta y sus pertenencias de acampe durante su paso por la vecina ciudad de Puerto Madryn.
Según relató el propio damnificado en una entrevista concedida a la cronista Silvina Cabrera, el hecho delictivo ocurrió «antes de ayer» en la zona costera de Puerto Madryn, frente a una conocida rotonda de la localidad. «Me quedé como tres o cuatro días más o menos. Y ahí me crucé a un negocio a comprar y me robaron la bicicleta. Compré un poco de fiambre y salí, y ya no estaba más», explicó Fajardo con resignación.
La bicicleta sustraída es un rodado 26 de color azul, marca Oxsea, equipada con sistema de cambios y luces. Sin embargo, el daño para el ciclista fue mucho mayor, ya que en el rodado trasladaba toda la infraestructura para su supervivencia: una carpa para dos personas, ollas, elementos de cocina, algo de indumentaria y su único medio de comunicación, un teléfono celular J4 Core, lo que lo dejó completamente incomunicado. Aunque el joven radicó la denuncia policial correspondiente en Puerto Madryn, la falta de novedades lo obligó a trasladarse a Trelew a bordo de un camión que lo acercó por la noche.
Una vida sobre dos ruedas
A pesar del duro golpe, el espíritu viajero de Fajardo permanece intacto. El ciclista cuenta con una vasta experiencia en las rutas de América Latina: «Hace muchos años que ando en bici, hace 23. Conozco Colombia, Ecuador, Venezuela, Panamá… la ruina de Machu Picchu, el Cerro de los Siete Colores en Jujuy, Cochabamba en Bolivia», remarcó al repasar las miles de millas acumuladas en sus piernas.
El destino final de esta travesía era Alaska, en los Estados Unidos, iniciando el tramo nacional hacia el sur a través de la emblemática Ruta 40 para tocar primero Ushuaia. «Es una locura linda pero a la vez divertida», manifestó respecto a su meta, agregando una profunda filosofía de viaje: «Despacito se llega lejos».
Solidaridad en la terminal
Actualmente, Sebastián pasa sus jornadas en el sector de la terminal de Trelew, frente a la parada de taxis, acompañado únicamente por dos mochilas que logró conservar. Sin dinero ni recursos —afirmando con humor estar «más seco que Chaplin»—, subsiste gracias al apoyo de los trabajadores de la estación de servicio local y de la terminal, quienes le han provisto facturas y un espacio seguro para pasar la noche.
Fajardo aclaró de forma taxativa que no busca asistencia económica, sino la reposición de su herramienta de viaje para retomar el rumbo hacia Esquel. «Yo no le pido plata a nadie. Solamente conseguir una bici y agarrar, abrazar a las personas y agradecerles, y seguir mi viaje. A mí me gusta más la bicicleta que otra cosa», concluyó. Quienes deseen colaborar con un rodado, aunque sea de características comunes, pueden encontrarlo pernoctando en la terminal de ómnibus de la ciudad.
