Chubut

Capitanes de pesca jubilados renuncian a su retiro para volver al mar acuciados por la crisis

Tras años de marea y con más de tres décadas en la conducción de buques, veteranos del caladero solicitan suspender su jubilación para reembarcarse. El desplome de sus ingresos previsionales y el impacto en la seguridad a bordo reabren el debate sobre las condiciones del sector.

La marcada pérdida del poder adquisitivo en el sistema previsional actual está empujando a veteranos del mar a tomar una decisión drástica: renunciar temporalmente a sus beneficios de retiro para volver a ponerse al frente del puente de mando. Tras apenas dos o tres años en tierra, la abismal brecha entre el haber jubilatorio y el salario en actividad obliga a profesionales con hasta 35 años de experiencia a tramitar su reincorporación formal a las mareas.

La problemática cobró visibilidad a partir del testimonio de Jorge Frías, secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes y Patronos de Pesca, quien advirtió sobre la situación que atraviesan los mandos históricos del sector pesquero marítimo.

«Capitanes que después de 30 o 35 años de haber navegado se han retirado, se han jubilado, no han soportado dos o tres años ajustándose a lo que es tener que llevar la vida adelante con el salario que se percibe como jubilado», explicó el dirigente gremial en diálogo con La17.

Mando, convivencia y seguridad en altamar

El retorno de estos comandantes históricos no solo responde a la coyuntura económica, sino que además reconfigura la convivencia a bordo de los pesqueros de altura. La presencia de experimentados capitanes convive con la realidad de barcos conducidos por oficiales jóvenes que deben liderar a marineros con mucha antigüedad en cubierta, un escenario donde la solidez de la autoridad es crucial para evitar rispideces y garantizar la seguridad de la maniobra.

A bordo, la responsabilidad máxima de la conducción náutica, la preservación de las capturas y la vida de la tripulación recae exclusivamente en la figura del capitán, con el auxilio clave de los contramaestres en la fiscalización de las maniobras de mayor riesgo, como las que se desarrollan en la rampa de popa.

En ese sentido, Frías enfatizó ante La17 que «a bordo el único responsable, el máximo responsable, es el capitán de pesca», remarco que, sin embargo, requiere del compromiso personal de cada marinero para el cuidado de su propia integridad.

Un debate abierto sobre la formación de las tripulaciones

Los capitanes que reingresan a la faena suelen encontrarse con marineros recién habilitados que presentan deficiencias en sus destrezas operativas. Al respecto, el referente sindical aclaró en los micrófonos de La17 que «los marineros llegan habilitados por la propia Prefectura a los buques», dejando en claro que la tarea del capitán no es dictar clases teóricas de navegación, sino concentrarse en el entrenamiento práctico mediante zafarranchos de emergencia y control de averías.

La reincorporación de estos mandos experimentados reactivó el debate entre las entidades sindicales, las cámaras empresarias (Capeca y Capip) y la Prefectura Naval Argentina. Bajo la conducción del prefecto general Fernando dos Santos, las autoridades navales acordaron revisar los contenidos académicos dictados a los aspirantes a marineros para garantizar la llegada de tripulaciones mejor instruidas a los buques.

Información provista por La17.

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