El juez de Ejecución Penal de Puerto Madryn y coordinador del Colegio de Jueces, Daniel Yangüela, aseguró que Marcos Dip permaneció prófugo durante aproximadamente un mes y medio sin que la jueza encargada de controlar la ejecución de su condena fuera informada de la fuga.
Dip cumplía una condena unificada y había accedido al régimen de salidas transitorias. Sin embargo, cuando debía reintegrarse al lugar de detención, no regresó.
Según explicó Yangüela, la fuga se produjo el 5 de julio, pero el Juzgado de Ejecución Penal de Puerto Madryn, a cargo de la jueza Stella Maris Eizmendi, tomó conocimiento de la situación recién cuando Dip falleció tras ser baleado por el propietario de una joyería de Trelew durante un intento de robo.
El magistrado indicó que la información sobre la evasión fue enviada por error a la Oficina Judicial de Trelew, cuando correspondía remitirla a Puerto Madryn.
«El sistema falló y esta vez se notó demasiado», sostuvo Yangüela.
Una falla en la comunicación
El juez explicó que, de haberse informado correctamente la fuga, el juzgado habría podido ordenar la captura y poner en marcha la búsqueda del condenado.
Ante lo ocurrido, adelantó que se solicitarán las actuaciones administrativas correspondientes para determinar qué ocurrió con la comunicación emitida desde el Instituto Penitenciario y cuál fue su recorrido.
Cómo funcionan las salidas transitorias
Yangüela recordó que las salidas transitorias no se conceden automáticamente, sino que forman parte del régimen previsto por la Ley de Ejecución Penal 24.660.
Para acceder al beneficio se evalúan los plazos de cumplimiento de la pena, la conducta de la persona detenida, los informes interdisciplinarios y otros requisitos establecidos por la normativa.
También señaló que el control durante las salidas corresponde a la Policía mediante verificaciones aleatorias en los domicilios declarados.
Finalmente, sostuvo que el caso expuso una falla de comunicación entre organismos y afirmó que una notificación oportuna habría permitido activar la búsqueda cuando todavía existían posibilidades concretas de localizar al condenado.
