Marco Antonio “Karateca” Álvarez cuenta con orden de captura tras confirmarse su pena por el crimen de Fabián Acuña. Había fijado domicilio en la ciudad petrolera, pero actualmente se encuentra inlocalizable.
La División Policial de Investigaciones de Comodoro Rivadavia se encuentra tras los pasos de Marco Antonio “Karateca” Álvarez, sobre quien pesa una condena firme de 12 años de prisión por el asesinato de Fabián Acuña, a quien le disparó en cinco oportunidades dentro de un gimnasio en Puerto Madryn.
La medida judicial se dispuso luego de que la Cámara ratificara la sentencia por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Por el momento, el paradero de Álvarez es una incógnita.
El jefe de los fiscales de Puerto Madryn, Alex Williams, confirmó a un medio local que existe un trabajo coordinado entre la brigada madrynense y los investigadores de Comodoro para dar con el prófugo. Según precisó el funcionario, las diligencias en la urbe comodorense comenzaron este lunes, aunque por el momento los resultados han sido negativos.
Había declarado residencia en Comodoro
El foco de la búsqueda se estableció en la ciudad petrolera debido a que el propio imputado aportó esa dirección en la Justicia. Durante una audiencia celebrada a comienzos de agosto para revisar la condena, Álvarez manifestó que residía en Comodoro Rivadavia y fijó un domicilio formal.
Tan pronto como la Cámara dejó firme el fallo condenatorio, la Fiscalía solicitó la inmediata detención. Pese a los allanamientos y recorridas en la dirección aportada, las fuerzas de seguridad aún no lograron ubicarlo.
Un ataque planificado dentro de un gimnasio
El crimen de Fabián Acuña tuvo lugar en enero de 2021. El agresor arribó al sitio a bordo de una motocicleta y entró al establecimiento cubriéndose el rostro con casco, anteojos de sol, guantes y un abrigo cerrado para no ser identificado.
Las cámaras de seguridad del lugar filmaron el instante en que el atacante ingresó y descerrajó cinco tiros contra Acuña utilizando un revólver calibre 38.
Para la acusación fiscal, la mecánica del hecho evidencia una clara logística previa: el autor no solo planificó la ejecución, sino también la ruta de huida y el posterior descarte de la ropa y los elementos utilizados.
Las evidencias que terminaron de acorralarlo
El rastreo de las cámaras de videovigilancia fue clave para la causa: determinó que la moto utilizada figuraba inicialmente cerca de la casa de Álvarez y que, tras el ataque, regresó hacia la misma zona antes de desaparecer.
En paralelo, los peritos informáticos lograron rescatar imágenes borradas de los dispositivos del acusado. En los archivos recuperados aparecían prendas idénticas a las del tirador y la foto de un revólver apoyado sobre una mesa. También se constató que se habían eliminado deliberadamente las grabaciones del sistema de seguridad de la casa de Álvarez.
El cuadro probatorio se completó con un móvil económico: una deuda que la víctima mantenía por un crédito informal, una planilla digital donde figuraba el registro de dicho pago pendiente y la declaración de una vecina que presenció una fuerte discusión entre ambos.
Con estos elementos, la Cámara consideró acreditada la autoría del hecho y ratificó la condena a 12 años de cárcel. Actualmente, la policía concentra sus esfuerzos en capturar a Álvarez para que comience a cumplir la pena.
