Anwar Chaina presentó su primer libro en la Escuela Agustín Álvarez. En un emotivo encuentro, el joven escritor compartió la inspiración detrás de sus relatos de misterio, el peso de sus raíces familiares en la meseta y el apoyo incondicional de su entorno.
Con solo 13 años, Anwar Chaina ya no es visto por su público como un simple niño con un pasatiempo, sino como un verdadero prodigio de las letras regionales. En una jornada cargada de emoción y orgullo en las instalaciones de la Escuela Agustín Álvarez, el joven autor presentó oficialmente su obra La Meseta Oscura, un compendio de historias y mitos patagónicos que ha comenzado a fascinar a lectores de toda la provincia.
La conexión de Anwar con su tierra natal y las tradiciones locales comenzó a gestarse desde muy temprana edad. Según relata el propio autor, la chispa inicial para escribir este libro nació directamente del vínculo con su historia familiar y el misticismo que envuelve al interior provincial. «Este libro se me ocurrió por la familia que tengo en la meseta y por varias cosas y leyendas que me han contado», explicó durante la presentación.
Al ser consultado sobre el impacto de publicar a su corta edad y el reconocimiento del público, Chaina no ocultó su asombro: «La verdad es que para mí es un orgullo estar acá. Es algo que cuando lo estaba escribiendo no lo pensé; es realmente inimaginable».
Misterio, terror y tradición oral
El proceso de creación demandó un trabajo previo de indagación sobre sus raíces que, aunque no puede precisar en fechas exactas, asegura haber llevado «bastante tiempo» debido al denso trasfondo histórico de su linaje.
En cuanto al contenido de La Meseta Oscura, Anwar adelantó que la obra reúne relatos dominados por el misterio y el terror, abarcando desde leyendas antiguas hasta acontecimientos más contemporáneos. Entre los adelantos que ofreció a los presentes, destacó la historia de «Las Brazas», ambientada en la localidad de Gastre: «Un puestero vio cómo salían brasas y fuego de la tierra. Si investigás bien es algo normal, pero en su momento mucha gente lo tomó como algo increíble», relató entre risas.
El pilar de la familia
El momento más emotivo de la tarde llegó al abordar las dedicatorias de la obra. Con absoluta madurez, el joven escritor quiso reconocer a cada una de las personas que hicieron posible este hito en su vida.
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A su padre: «Le dedico esto mayormente a mi papá, que fue quien me dio el pie, la oportunidad y las ganas de poder escribir esto».
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A su madre: «A mi mamá, que me acompaña incondicionalmente en todo el proceso».
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A su hermano: «A mi hermano, que me enseña de todo sobre la vida desde Buenos Aires».
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A los lectores: Un agradecimiento especial a cada persona que apostó por su trabajo adquiriendo el ejemplar.
Con un camino promisorio por delante y el respaldo de toda una comunidad que celebra su talento, Anwar Chaina concluyó la jornada entre aplausos, consolidándose no solo como una promesa, sino como una realidad de la literatura patagónica.
