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Preocupación en Madryn: siguen apareciendo ballenas muertas y los científicos buscan explicar qué está pasando

La aparición de ejemplares sin vida en las costas del Golfo Nuevo mantiene en alerta a investigadores y prestadores turísticos. La mayoría de los hallazgos reportados corresponde a crías y todavía no existe una cifra definitiva ni una causa confirmada de la mortandad.

La temporada de ballenas en Puerto Madryn y Península Valdés atraviesa una situación que genera creciente preocupación. En las últimas semanas continuaron registrándose hallazgos de ballenas francas australes muertas en distintos sectores de la costa del Golfo Nuevo, mientras los especialistas trabajan para determinar qué está ocurriendo.

Uno de los aspectos que más inquieta es la presencia de numerosas crías entre los ejemplares encontrados, mientras que los registros de animales adultos muertos serían considerablemente menores.

Aunque circulan distintas estimaciones sobre la cantidad de ballenas afectadas, todavía no existe un balance definitivo que permita establecer la magnitud de la mortandad.

Los investigadores deben reunir y verificar la información disponible, ya que los desplazamientos de los cuerpos por efecto de las mareas podrían provocar que un mismo ejemplar sea registrado en más de una oportunidad.

¿Qué está provocando la muerte de las ballenas?

Por el momento, las causas continúan bajo investigación y no existe una explicación científica concluyente.

Una de las hipótesis que se analiza es la posible participación de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo capaz de provocar infecciones.

También se estudia si las heridas ocasionadas por los ataques de gaviotas podrían facilitar el ingreso de agentes infecciosos al organismo de las ballenas.

Sin embargo, ninguna de estas posibilidades ha sido confirmada como causa de las muertes registradas durante esta temporada.

Otra línea de investigación contempla la eventual influencia de factores ambientales y biotoxinas asociadas a floraciones algales nocivas, conocidas popularmente como marea roja.

En 2022, el Golfo Nuevo atravesó un episodio de mortalidad de ballenas asociado a este fenómeno, pero los especialistas todavía no cuentan con elementos suficientes para afirmar que la situación actual tenga el mismo origen.

Los prestadores de avistaje también observan cambios

La preocupación no se limita al ámbito científico. Quienes trabajan diariamente con las ballenas en Puerto Pirámides también comenzaron a advertir modificaciones en su presencia en las zonas habituales de avistaje.

Según el testimonio de un prestador con amplia experiencia en la actividad, la pérdida de una cría podría provocar que algunas hembras abandonen anticipadamente el área de reproducción y se desplacen hacia sectores de alimentación.

En ese contexto, señaló que localizar grupos de ballenas demanda, en determinadas ocasiones, mayores recorridos de navegación.

Frente a esta situación, algunos operadores comenzaron a compartir información entre embarcaciones para facilitar la ubicación de los animales.

Se trata de observaciones de prestadores turísticos que todavía no permiten establecer una relación científica directa entre la mortandad y los cambios en los avistajes.

El último censo registró 1.375 ballenas

El relevamiento aéreo realizado el 6 de septiembre de 2026 contabilizó 1.375 ballenas francas australes, entre ellas 409 crías, según los datos atribuidos a investigadores del CONICET.

En el relevamiento de 2025 se habían registrado 2.110 ejemplares y más de 800 ballenatos.

Si bien la diferencia entre ambas cifras es considerable, los censos representan observaciones realizadas en fechas y condiciones específicas.

Por ese motivo, no permiten concluir por sí solos que exista una disminución permanente de la población ni determinar cuántos animales murieron durante la temporada.

Los datos deben analizarse junto con otros relevamientos y estudios científicos.

Una temporada que mantiene la atención sobre el Golfo Nuevo

La ballena franca austral es uno de los principales símbolos naturales de Puerto Madryn y Península Valdés, además de representar un atractivo fundamental para la actividad turística regional.

Por eso, la aparición de ejemplares muertos genera preocupación tanto entre los especialistas como en la comunidad.

Las investigaciones buscan establecer por qué la mortandad parece afectar especialmente a las crías y qué factores podrían estar interviniendo.

Mientras se esperan resultados concluyentes, se recomienda a quienes encuentren una ballena muerta no tocar sus restos, mantener alejadas a las mascotas y dar aviso a las autoridades competentes.

El seguimiento científico será fundamental para determinar la dimensión del fenómeno y conocer sus posibles causas.

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