La Fiscalía reveló detalles estremecedores sobre el presunto cautiverio de una mujer y sus tres hijos. Ventanas tapadas, actividad nocturna y chicos que no salían de la vivienda fueron algunas de las señales que despertaron las sospechas. Un hombre de 71 años quedó detenido y el juez le otorgó un plazo de prisión preventiva menor al solicitado por las investigadoras.
La denominada «casa del horror» de Esquel continúa generando conmoción en Chubut. Este viernes 23 de octubre, la Fiscalía brindó nuevos detalles sobre la investigación que permitió poner a resguardo a una mujer y sus tres hijos, quienes habrían permanecido en condiciones de aislamiento dentro de una vivienda.
Durante una conferencia de prensa, la procuradora de Fiscalía Cecilia Bagnato y la funcionaria Mónica Caveri explicaron cómo comenzaron las sospechas de los vecinos y qué medidas judiciales se adoptaron después del allanamiento realizado el jueves.

Uno de los datos más relevantes fue la decisión del juez José Luis Ennis, quien declaró legal la detención del hombre de 71 años investigado, pero dispuso solamente diez días de prisión preventiva, pese a que la Fiscalía había solicitado un plazo mayor.
VENTANAS TAPADAS Y GRITOS DESESPERADOS
Según explicaron las representantes del Ministerio Público Fiscal, los vecinos comenzaron a preocuparse por las condiciones en las que vivía la familia.
Las ventanas de la vivienda permanecían cubiertas con telas o papeles y sus habitantes prácticamente no tenían contacto con el exterior.
Los denunciantes también señalaron que los chicos no salían para asistir a la escuela ni compartían actividades con otros jóvenes del barrio.
MOVIMIENTOS DURANTE LA NOCHE
De acuerdo con los testimonios recogidos, las luces de la casa permanecían encendidas en horarios nocturnos, mientras que durante el día casi no se observaba actividad.
Pero había algo todavía más preocupante: los gritos provenientes del interior.
«Durante la noche se escuchaban gritos, gritos que eran de una mujer», señalaron durante la conferencia.
Las manifestaciones fueron descriptas como gritos desesperados, una circunstancia que terminó impulsando la denuncia de los vecinos.
LA DENUNCIA QUE PERMITIÓ INTERVENIR
La presentación formal se realizó el 10 de octubre.
A partir de ese momento comenzaron las actuaciones de la Policía Comunitaria, que intentó establecer contacto con los integrantes de la familia.
Sin embargo, los intentos resultaron infructuosos y posteriormente intervinieron organismos especializados en protección de derechos.
El 20 de octubre se elaboró un informe de riesgo urgente, que permitió avanzar con el pedido de una orden judicial.
Finalmente, el jueves 22 de octubre se realizó el allanamiento en la vivienda.
Durante el procedimiento, los efectivos escucharon pedidos de auxilio y encontraron a una mujer y sus tres hijos en distintos sectores del inmueble.
Los integrantes de la familia fueron trasladados al hospital para recibir atención y evaluación profesional.
DIEZ DÍAS DE PRISIÓN PREVENTIVA
Tras el operativo, el hombre de 71 años quedó detenido en el marco de una investigación por presunta privación ilegítima de la libertad y abandono de persona agravado por el vínculo.
Este viernes se realizó la audiencia de control de detención.
La Fiscalía solicitó una medida de prisión preventiva que permitiera continuar con las diligencias pendientes.
«Pedimos una medida de coerción, una prisión preventiva para poder trabajar tranquilos», explicaron las investigadoras.
Sin embargo, el juez Ennis decidió acotar el plazo solicitado.
«Habíamos pedido más tiempo. El juez lo acotó a un menor plazo», señalaron.
La medida fue fijada en diez días, durante los cuales continuarán las actuaciones judiciales.
Ese plazo no implica que el hombre quede automáticamente desvinculado de la causa ni representa una condena. La prisión preventiva es una medida cautelar cuya continuidad deberá resolverse judicialmente.
UNA INVESTIGACIÓN QUE RECIÉN COMIENZA
La Fiscalía busca determinar cuánto tiempo habría permanecido aislado el grupo familiar, cuáles eran sus condiciones de vida y qué consecuencias pudo haber generado la situación.
Mientras tanto, la mujer y sus hijos permanecen bajo asistencia y seguimiento profesional.
El caso vuelve a poner en primer plano la importancia de las denuncias vecinales, que permitieron iniciar una investigación sobre lo que ocurría dentro de una vivienda cuyos habitantes prácticamente no eran vistos en el barrio.
