Lo que arrancó como una falta menor terminó en una causa judicial y el secuestro de un vehículo en los primeros minutos de este sábado. Cerca de las 00:30 horas, en el marco del operativo «Verano Seguro», el personal del GRIM (Grupo de Respuesta Inmediata Motorizada) detectó una situación de peligro en la zona costera.
La huida y el peligro Todo comenzó en la esquina de Avenida Roca y Vesta. Los efectivos vieron una Motomel S2 circulando sin luces delanteras, una infracción básica de seguridad. Al darle la orden de detenerse, el conductor, identificado como Alan G. (23), decidió acelerar a fondo para escapar.
En su huida hacia el norte de la ciudad, el joven puso en riesgo a terceros al cruzar un semáforo en rojo en la intersección con la calle Robert, logrando evadir inicialmente a los policías que estaban a pie en el lugar.
Persecución y alcoholemia La fuga no duró mucho. Las motos del GRIM iniciaron un seguimiento y lograron interceptar al motociclista unas cuadras más adelante, en el cruce de Avenida Roca y Love Parry.
Al momento de la identificación, los problemas para el joven se multiplicaron: no solo carecía de toda la documentación reglamentaria para circular, sino que al realizarle el test de alcoholemia, el resultado fue positivo.
Consecuencias legales La policía labró las actas de infracción correspondientes y procedió al secuestro de la moto. El caso quedó ahora bajo la órbita del Tribunal de Faltas local y del Ministerio Público Fiscal, mientras que el vehículo fue trasladado al corralón municipal.
