El reciente arresto de tres ciudadanos chilenos en Puerto Madryn no fue una detención al azar. Se trata de una estructura delictiva organizada que utiliza tecnología de inhibición para saquear vehículos sin dejar rastros de violencia. Pero, ¿de qué se trata realmente esta modalidad y cómo operaba esta banda?
¿Cómo funcionan los inhibidores?
A diferencia del tradicional «rompevidrios», estos delincuentes utilizan dispositivos de radiofrecuencia (muchas veces handies modificados). El método es invisible: cuando el dueño de un auto baja y presiona el botón de su control remoto para cerrar las puertas, el delincuente —oculto a pocos metros— activa el inhibidor.
Este aparato satura la frecuencia e impide que la señal del dueño llegue al vehículo. El auto nunca se cierra, pero el propietario, confiado, se aleja. Es ahí cuando los delincuentes ingresan al habitáculo como si tuvieran la llave, llevándose todo en segundos.
El perfil de la banda detenida
La investigación judicial, liderada por la jueza María Inés Bartels y la fiscal Romina Carrizo, intenta determinar si estamos ante una célula itinerante. Estos grupos suelen:
Moverse por centros turísticos: Llegaron desde Bariloche y se presume que realizaban un «raid» por la Patagonia.
Manejar grandes sumas de efectivo: A una de las detenidas se le encontró un millón de pesos entre sus ropas, lo que sugiere una alta efectividad en sus robos diarios.
Poseer antecedentes internacionales: Los sospechosos ya tendrían pedidos de captura en Chile, lo que indica que cruzan la frontera para delinquir en Argentina y luego regresar.
La importancia del caso
Lo que hace relevante a esta noticia no es solo la captura tras la persecución, sino la confirmación de que estas bandas poseen logística para trasladarse entre provincias. La Justicia ahora busca cruzar datos con Bariloche para establecer cuántas víctimas dejaron a su paso.
En la audiencia de formalización, se determinó que los tres permanezcan en prisión preventiva, mientras los peritos analizan los elementos descartados durante la fuga para confirmar si los dispositivos secuestrados son, efectivamente, los que permitieron el robo silencioso de vehículos en toda la región.
