Trelew

Zona liberada en el Barrio Constitución: Roban a médicos y pacientes en la puerta del CAPS

Entre vidrios rotos y robos a plena luz del día, el personal del CAPS y los pacientes denuncian que la presencia policial es insuficiente. «Venimos a trabajar con miedo», aseguran mientras mantienen una medida de fuerza que afecta a unos 80 vecinos por jornada.

La vocación de servicio en el Centro de Salud del Barrio Constitución ha chocado contra una barrera infranqueable: la delincuencia desatada. Lo que debería ser un espacio de cuidado y sanación se ha transformado en un escenario de robos constantes, donde ni el personal médico ni los pacientes están a salvo. Este miércoles, el reclamo se hizo visible con pancartas que exigen, en mayúsculas y con desesperación: “SEGURIDAD YA”.

La situación llegó a un punto de no retorno. Los testimonios recogidos en el lugar describen una convivencia diaria con el delito que ocurre, paradójicamente, a la vista de las fuerzas de seguridad. «Estamos trabajando y te rompieron un vidrio; fijate que está la policía en la puerta y te rompen una ventana igual», relató una de las trabajadoras, evidenciando la ineficacia de la custodia actual.

El predio: una «zona liberada» para el robo de vehículos

El enfermero Gustavo Boss, uno de los portavoces de la protesta, detalló el calvario que viven sus compañeros. A pesar de intentar resguardar sus vehículos dentro del predio del centro, los delincuentes actúan con una impunidad asombrosa mientras el personal atiende a los pacientes.

«Nosotros estamos adentro atendiendo, muchas veces en espacios cerrados por la intimidad del paciente, y cuando salimos ya nos robaron», explicó Boss.

El recuento de daños es alarmante:

  • Daños materiales: Vidrios estallados, cerraduras forzadas y puertas dobladas.

  • Sustracción de autopartes: Robo de ruedas de auxilio, criquets y herramientas.

  • Robos insólitos: Una trabajadora sufrió el hurto de las compras de mercadería que había realizado antes de ingresar a su turno.

El fin del «respeto» por el guardapolvo blanco

Para los trabajadores, lo más doloroso es la pérdida de un código no escrito que antes protegía a los centros de salud. «Antes había un poquito de respeto al trabajador de salud, al que venía y brindaba una atención», lamentó Boss, señalando que los delincuentes no discriminan y atacan incluso a los propios pacientes que esperan en la puerta.

A pesar de haber elevado notas y mantenido reuniones con las autoridades correspondientes, el personal asegura que no han recibido respuestas concretas. Esta falta de soluciones derivó en la actual medida de fuerza, que lamentablemente afecta la atención de unos 80 pacientes diarios, la gran mayoría vecinos del barrio que acuden por necesidades genuinas de salud.

La consigna es clara: el personal no quiere dejar de atender, pero no puede seguir cumpliendo funciones bajo la sombra del miedo y la desprotección total.

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