Nunca es tarde cuando las ganas están intactas. Noelia Castillo, vecina de Trelew, terminó la escuela primaria a los 80 años y celebró su egreso en el EDJA N°608, demostrando que el esfuerzo y la perseverancia no tienen fecha de vencimiento.
Madre de hijas que hoy son todas profesionales, Noelia postergó durante años su propio sueño para acompañar el crecimiento y la educación de su familia. Primero fueron ellas, después el trabajo y la vida cotidiana. Pero cuando llegó su momento, no dudó: volvió a sentarse frente a un cuaderno y retomó un camino que había quedado en pausa.
El cierre de la etapa primaria no fue un punto final, sino un nuevo comienzo. Lejos de conformarse con el logro alcanzado, ya inició el camino hacia la escuela secundaria, con el mismo entusiasmo y compromiso que la llevaron a completar la primaria.
La historia de Noelia es un ejemplo de que la educación es una herramienta de transformación en cualquier etapa de la vida, y que aprender no responde a edades, sino a decisiones.
Su paso por el EDJA N°608 deja un mensaje claro: cuando hay voluntad, no hay excusas.
Fuente: ABC Diario
