Las primeras ballenas francas australes ya comenzaron a aparecer frente a Puerto Madryn y marcan el inicio de una nueva temporada en la región. En los últimos días, el guardaparque Enzo Gutiérrez registró una madre con su cría en Playa Canteras, mientras que también hubo avistajes durante salidas de buceo en el Golfo Nuevo.
Tras meses en zonas de alimentación, estos cetáceos regresan a los golfos de Península Valdés para reproducirse y criar a sus ballenatos. Como cada año, los primeros en llegar suelen ser hembras preñadas y ejemplares solitarios.
El fenómeno responde a la “filopatría”, una fidelidad a los sitios donde nacieron o ya se reprodujeron. Entre abril y diciembre, estas aguas ofrecen condiciones ideales para el desarrollo de las crías.
Según datos científicos, el calendario se mantiene estable: los primeros arribos se dan entre abril y mayo, mientras que el pico ocurre entre agosto y septiembre.
El regreso también marca el inicio de una nueva temporada de investigación, la número 56 del Programa de Ballena Franca Austral, que ya identificó más de 5.700 individuos. Además, coincide con los 30 años del Instituto de Conservación de Ballenas, clave en la protección de esta especie emblemática.
