Una era de la música argentina ha llegado a su fin. En las últimas horas se confirmó el fallecimiento de Carlos Alberto Solari, el histórico líder de Los Redonditos de Ricota. El deceso se produjo en su vivienda de Parque Leloir, donde se requirió la presencia de la Fiscalía N.º 2 de Ituzaingó tras un llamado al 911, registrándose un importante movimiento de móviles policiales en los alrededores de la propiedad donde el cantante descansaba junto a su familia.
El impacto de la noticia generó una conmoción inmediata en todo el arco artístico del país. El Indio Solari fue, sin lugar a dudas, el arquitecto de un fenómeno social sin precedentes en la historia argentina. Canciones emblemáticas como «Mariposa Pontiac», «El tesoro de los inocentes» o la célebre «Jijiji» trascendieron las radios para transformarse en el patrimonio cultural de múltiples generaciones de argentinos.
Su retiro de los escenarios masivos se debió a una dura batalla contra el Parkinson, enfermedad que él mismo hizo pública en 2016. A pesar del aislamiento físico que le imponía la salud, Solari se mantuvo activo artísticamente a través de grabaciones de estudio y apariciones virtuales, demostrando que su influencia seguía intacta. Hoy, la música nacional despide a un creador irrepetible, cuya huella quedará marcada para siempre en el corazón de millones de seguidores.
