Detrás de la insólita evasión registrada en el Instituto Penitenciario Provincial (IPP) de Trelew no hay un delincuente común. Kevin Agustín Quiroga, conocido en el ambiente delictivo como «Oreja», purga una condena a 6 años y 8 meses de prisión efectiva tras haber sido declarado reincidente como cabecilla de una peligrosa asociación ilícita dedicada a atracos extremadamente violentos.
Según las investigaciones judiciales que llevaron a su condena mediante un juicio abreviado, Quiroga lideraba junto a su hermano, Sergio Jonathan Gil, una estructura criminal minuciosamente organizada. La banda realizaba inteligencia previa sobre cada familia golpeada, coordinaba sus movimientos con handies y utilizaba vehículos robados para garantizar la impunidad.

El modus operandi del grupo que comandaba Quiroga se caracterizaba por una brutalidad desmedida: irrumpían de noche en viviendas vulnerables de Trelew, sorprendiendo principalmente a mujeres adultas mayores. Las víctimas eran maniatadas, salvajemente golpeadas y amenazadas a punta de pistola en la cabeza mientras los delincuentes desvalijaban los inmuebles.
El joven cayó tras una serie de atracos perpetrados en 2023, donde escuchas telefónicas resultaron claves para desarticular a la banda. Pese a la gravedad de sus antecedentes y a su perfil de alta peligrosidad, «Oreja» logró caminar libremente por el pasillo central del penal y traspasar el portón principal tras un descuido del personal de guardia, desatando un megaoperativo que culminó con su recaptura a unos 40 kilómetros del establecimiento.
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