Durante años nos vendieron la idea de un universo hiperactivo, sacando estrellas como si fueran churros. Spoiler: no es así. Nuevos estudios muestran que la producción estelar tuvo su mejor momento hace unos 10.000 millones de años y desde entonces viene en caída libre… pero a cámara lenta.
Telescopios como el Hubble y el James Webb confirmaron que hoy nacen casi nueve veces menos estrellas que en el pico máximo. ¿El motivo? Se está acabando el gas frío, el combustible clave para encender nuevas luces en el cosmos.
“No habrá un apagón de golpe. Las estrellas que ya existen van a seguir brillando por muchísimo tiempo. Lo que baja es el ritmo de nacimientos”, explica el astrofísico Gabriel Bengochea, del IAFE-Conicet.
En criollo: el universo no explota ni se apaga de repente, se va desgastando. Como una fogata que primero arde fuerte, después queda en brasas y finalmente se apaga sin drama, pero sin vuelta atrás.
A futuro, el cielo estará dominado por estrellas viejas, enanas blancas, estrellas de neutrones y agujeros negros que, según la teoría de Hawking, también terminarán evaporándose. Todo esto pasa en escalas de tiempo tan gigantes que ni la humanidad, ni el Sol, ni la Tierra estarán para verlo.
Mientras tanto, el cosmos sigue expandiéndose y envejeciendo. Menos nacimientos, menos brillo nuevo y un universo cada vez más tranquilo. No es el fin del mundo… es el universo entrando en su etapa senior.
Fuente: Clarín
