Las pymes comerciales afrontan un escenario complejo marcado por 15 meses de retracción en el consumo, menor margen de rentabilidad y una pesada carga tributaria. Tras reportarse un nuevo retroceso interanual del 2,7% en las ventas de agosto, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) alertó sobre las crecientes dificultades de los comercios para sostener sus estructuras operativas y cumplir con sus obligaciones impositivas.
Desde la entidad señalaron que la baja de las ventas en agosto resulta especialmente alarmante por darse en comparación con un mes del año anterior que ya registraba índices débiles. Esta contracción reduce los márgenes comercialización y complica la capacidad de pago frente a los compromisos fiscales, contexto en el que se suman preocupaciones por los embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). “Hoy los impuestos han quedado más excesivos que antes porque han bajado mucho los márgenes”, explicó Salvador Femenia, vocero de CAME.
Frente a este panorama, desde el sector pyme solicitaron afianzar el diálogo institucional para canalizar propuestas de alivio. Si bien la conducción de CAME mantiene reuniones habituales con las secretarías de Comercio e Industria, la entidad reclama una vía de interlocución directa con los tomadores de decisiones del área económica para gestionar soluciones adaptadas a la realidad del comercio minorista.
