Tras una denuncia por maltrato animal, la Agencia de Protección Ambiental y Delitos contra los Animales (UFE AyDA) del Ministerio Público Fiscal intervino en un operativo que permitió rescatar tres perros que vivían en condiciones de abandono y sin atención veterinaria.
Dos de ellos, Luna y Kyla, hoy se encuentran bajo resguardo y esperan una adopción responsable. Ambas tienen alrededor de dos años, están castradas y en buen estado de salud, luego de recibir cuidados médicos y afectivos.
Quienes deseen ofrecerles un hogar pueden acercarse a Zoonosis Municipal, en Panamá 2046, de lunes a viernes en horario administrativo.
Una causa judicial que marcó un precedente
El operativo fue resultado de una investigación de la Fiscalía de Puerto Madryn, que llevó adelante un allanamiento la semana pasada tras comprobar denuncias por maltrato. En el lugar se constató que los animales no tenían acceso adecuado a alimento ni agua, vivían sin resguardo, y presentaban infestaciones de parásitos y enfermedades sin tratamiento.

Durante el procedimiento, uno de los perros fue hallado sin vida, lo que evidenció la gravedad del caso. Los análisis veterinarios confirmaron que Luna y Kyla sufrían erlichia, una enfermedad transmitida por garrapatas, sin haber recibido la atención necesaria.
En el marco del proceso judicial, se aplicó el Instituto de la Conciliación, previsto en el Código Procesal Penal, por el cual la persona imputada deberá realizar un taller dictado por el Observatorio de Derecho Animal de la República Argentina en un plazo de tres meses y entregar en adopción los animales que aún permanecían bajo su cuidado.
Un llamado a la adopción y la empatía
Desde Zoonosis Municipal destacaron la importancia de brindar una segunda oportunidad a los animales rescatados. “Luna y Kyla necesitan una familia que les dé el amor y el cuidado que nunca tuvieron”, expresaron desde el área, invitando a los vecinos de Puerto Madryn a sumarse a la adopción responsable.
El caso vuelve a poner en foco la necesidad de denunciar el maltrato animal y promover una convivencia más empática y respetuosa con todos los seres vivos, un compromiso que cada vez más municipios en la región están reforzando con políticas activas de protección animal.
