El gobierno de Gerardo Merino enfrenta un nuevo conflicto tras la denuncia presentada por trabajadores y trabajadoras de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Trelew. A través de la abogada Dra. Carol Tamara Williams, los empleados expusieron un patrón de violencia laboral, hostigamiento y persecución funcional, y reclamaron la intervención inmediata del Ejecutivo, junto con la apertura de un sumario administrativo y medidas preventivas para proteger al personal.
Los denunciantes relatan que se normalizó la vigilancia constante mediante cámaras y grabaciones sin consentimiento, se aplicó un trato humillante, se asignaron tareas de manera arbitraria, y se produjeron desplazamientos y represalias contra quienes reclamaban condiciones básicas de trabajo. El eje de las acusaciones recae sobre Favio Galarza, jefe del área, a quien señalan por ejercer un control excesivo del personal, filmar empleados durante la jornada laboral, burlarse de los reclamos y favorecer a allegados políticos en detrimento de agentes con años de trayectoria. También se denunciaron la falta de insumos esenciales, incumplimiento de normas de seguridad y decisiones discrecionales que afectan el funcionamiento del servicio cultural.
La Dra. Williams enfatiza que, conforme a la Ley X Nº 60, el Municipio debe iniciar actuaciones dentro de las 48 horas de recibida la denuncia, garantizar la protección de la identidad de los denunciantes y prevenir cualquier represalia. Además, solicitó medidas de resguardo, incluyendo el apartamiento preventivo de los responsables hasta que avance el sumario.
“Solo pedimos respeto, equidad y trabajar con dignidad”, señalaron los empleados, que recurrieron a la asistencia letrada por temor a represalias.
Según los denunciantes, ahora la responsabilidad recae sobre Merino: abrir los sumarios, fijar audiencias dentro del plazo legal, resguardar a los trabajadores y ordenar el área. Todo lo que se aparte de estas acciones sería considerado encubrimiento por omisión. En Trelew, advierten, la violencia laboral va más allá de gritos o golpes: también incluye humillación sistemática, indiferencia y silencio institucional.
