Trelew

“No pido donaciones, solo quiero laburar”: el conmovedor pedido de una vecina de Trelew que camina las calles con un cartel para conseguir trabajo

Sin poder cubrir los servicios básicos de luz y gas, y con la responsabilidad familiar sobre sus hombros, Patricia Cayupil decidió vencer el pudor y salir al centro de la ciudad con una pancarta amarilla para visibilizar su desesperada búsqueda de empleo.

En las calles de Trelew, el color amarillo de un cartel llama la atención de quienes transitan a diario. No se trata de una campaña publicitaria ni de una protesta gremial; es el grito de auxilio silencioso de Patricia Cayupil, una vecina de la ciudad que, tras llevar un año desempleada, encontró en la vía pública la única alternativa para intentar cambiar su realidad.

La crisis económica y la falta de oportunidades terminaron por acorralarla en los últimos meses. «Esto viene hace como dos meses más o menos con la idea esta porque venía muy mal la situación. Ya no puedo cubrir la luz y el gas, algo tan principal como eso», relata Patricia con voz firme pero atravesada por la angustia. «Yo dije: ‘Algo se me tiene que ocurrir’. Pensé en un cartel, ¿alguien lo va a ver, no? Porque no estoy pidiendo donaciones ni nada, pido trabajo solamente. Está recomplicado».

Para Patricia, el escenario laboral actual cambió de forma drástica en comparación con años anteriores. «Antes salías diez o quince días sin laburo, golpeabas puertas y enseguida conseguías algo. Hoy por hoy no se consigue nada«, explica. Ante la falta de un empleo formal, sobrevivió haciendo changas y ayudando a adultos mayores que no podían mantener sus hogares. Sin embargo, la brecha económica se volvió insostenible: «Intercambiaba mi trabajo por alimentos con personas mayores, pero llegó un momento en que ya no podés más. ¿Cómo vas a pagar una boleta de luz con dos kilos de harina o de yerba? No se puede».

La urgencia en su hogar es mayúscula. Tras el fallecimiento de su madre hace tres años, Patricia asumió el cuidado de su casa y de su hermano, quien padece una discapacidad. A esa situación se suma la de su esposo, que también enfrenta una discapacidad y realiza diversos esfuerzos cotidianos para aportar a la economía familiar. «La que sostiene todo soy yo. Y la desesperación me lleva a esto», confiesa sobre el momento en que tomó la decisión de confeccionar el cartel.

Dar ese primer paso en la calle no fue sencillo. El peso de la mirada ajena se sintió desde el primer minuto. «Primero salí con vergüenza, mucha vergüenza, por el hecho de que uno se siente ‘de menos’. Sé que esto lo va a ver medio mundo, pero yo no quiero donaciones; quiero trabajo, quiero laburar. Toda mi vida laburé, es lo que sé hacer».

Patricia cuenta con un perfil dinámico y capacitaciones comprobables: tiene experiencia en tareas de limpieza y maestranza, posee carnet de conducir, libreta sanitaria, certificado de manipulación de alimentos y carece de antecedentes penales.

Su gesto no tardó en generar las primeras respuestas. En las últimas horas recibió la confirmación para una entrevista por horas, lo que renueva sus esperanzas de volver a insertarse en el mercado laboral. Asimismo, agradeció la empatía de los vecinos que se acercaron a tenderle una mano. «Le quiero dar las gracias a un vecino, Jaramillo, que me llamó para darme una donación. Yo le dije que buscaba trabajo, pero insistió en ayudarme. También a Noemí, que lo sintió en el corazón y me alegró la mañana. Les doy las gracias a ellos», concluyó Patricia, aferrada a la expectativa de que el teléfono vuelva a sonar, esta vez con una oferta laboral concreta.

Related posts

Playa Unión cierra la temporada con bandera roja y prohíben el ingreso al mar por fuertes condiciones

Juliana García