Un nuevo hecho de inseguridad generó malestar en la zona de Treorky, luego de que el propietario de una chacra denunciara que, pese a contar con la ubicación por GPS de un celular robado, no se realizó ningún allanamiento y se perdió la posibilidad de recuperar los elementos sustraídos.
Rubén Herrera relató que el robo ocurrió el domingo 15 por la noche, entre las 20 y las 23 horas, cuando se había ausentado de su vivienda por unas horas junto a su hijo de 9 años. El resto de la familia se encontraba de viaje en otra ciudad. Al regresar, cerca de las 23.30, se encontraron con la casa completamente revuelta.
“Nos encontramos con ropa tirada por todos lados, ya no estaba el TV de 58 pulgadas ni el equipo de música. En la pieza sacaron toda la ropa y la desparramaron, me dieron vuelta toda la casa”, contó. Entre los elementos sustraídos también se encontraba un teléfono nuevo que le habían comprado a su hijo y que tenía sistema de geolocalización activado.
Según explicó, alrededor de la 1 de la madrugada el GPS del celular marcaba una ubicación precisa en Trelew. “Me daba que estaba en Trelew y en qué casa estaba, todo, pero en ese momento nadie hizo nada”, expresó con frustración.
Herrera denunció que ni el fiscal ni el juez intervinieron con una orden de allanamiento en el lugar donde figuraba el dispositivo. “El fiscal y el juez no hicieron nada para allanar donde estaba el teléfono”, afirmó.
El vecino señaló que lleva 12 años viviendo en la zona sin haber sufrido hechos similares, aunque reconoció que había escuchado de robos en propiedades cercanas. Incluso recordó que 15 días atrás la policía había estado persiguiendo a tres personas en el sector, sin lograr detenerlas.
Además, cuestionó la respuesta policial inicial. Indicó que a unos 3 mil metros de su chacra hay un control policial, pero al acercarse para dar aviso le informaron que solo había un efectivo y que no podía mover el móvil. Según relató, el patrullero tardó unos 20 minutos en llegar y tenía poca iluminación. Luego comenzaron a rastrear utilizando un teléfono.
El caso reaviva el debate sobre los tiempos de respuesta ante robos con dispositivos localizables y el uso de tecnología como herramienta para avanzar rápidamente en investigaciones. Mientras tanto, la familia afectada reclama mayor celeridad judicial y respuestas concretas ante un hecho que, aseguran, podría haber tenido otro desenlace si se actuaba de inmediato.
