El análisis oficial sobre los 12 casos confirmados en 2025 concluyó que no hubo un foco único de infección. El consumo de alimentos mal manipulados, vegetales crudos y el contacto con aguas recreativas figuran entre las exposiciones más recurrentes.
El Ministerio de Salud del Chubut dio a conocer las conclusiones del informe epidemiológico sobre el brote de Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) registrado durante el año 2025. Tras analizar los 12 casos confirmados en la provincia, las autoridades determinaron que no existió una única fuente común de contaminación, sino que las infecciones se produjeron por múltiples factores alimentarios, ambientales y de contacto.
De acuerdo con el relevamiento oficial presentedo ante la Legislatura por iniciativa del diputado provincial Emanuel Coliñir, las vías de contagio probables mostraron diversas recurrencias, recordando que las categorías no son excluyentes y que un mismo paciente pudo haber estado expuesto a más de un riesgo:
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Alimentos contaminados: En 7 de los casos se identificó como factor el consumo de comidas preparadas con posible contaminación previa o cruzada.
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Frutas y verduras crudas: Otros 7 pacientes consumieron vegetales o frutas sin lavar o higienizados con agua no segura.
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Aguas recreativas no seguras: En 6 casos se registró la exposición a piletas o espejos de agua sin los controles sanitarios correspondientes.
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Otras exposiciones: También se detectó contacto directo con animales de granja, rumiantes o mascotas (2 casos), consumo de helado (2 casos) y consumo directo de agua no segura (2 casos).
Estas conclusiones cobran especial dimensión al cruzarse con las inspecciones ambientales en la provincia, las cuales revelaron que el 80% de las muestras de natatorios analizados dieron «no aptos» por fallas en la cloración y desinfección, lo que derivó en clausuras preventivas como la ocurrida en el Centro de Salud Caleta Valdés de Trelew.
La advertencia médica: Casos atípicos en invierno y pautas de cuidado
Ante el panorama planteado por los informes oficializados en la Legislatura, los profesionales de la salud insisten en que la guardia no debe bajarse en ninguna época del año. La pediatra Sofía Testino advirtió que la dinámica de la bacteria ha mostrado variaciones atípicas en la Patagonia.
«Es una enfermedad que en general la vemos en el verano, pero este año estamos viendo casos en invierno, así que hay que recordar que tenemos muchísima epidemiología en nuestra provincia y en nuestro país», señaló la especialista, remarcando que el grupo de mayor vulnerabilidad abarca a niños de hasta 7 años.
Para reducir al mínimo las fuentes probables de contagio identificadas por el Gobierno, la profesional recomendó reforzar las pautas higiénicas en la rutina diaria:
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Extrema higiene de manos: Lavarse con abundante agua y jabón antes de cocinar y tras manipular alimentos crudos o tocar animales.
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Procesamiento de carnes: No ofrecer carne picada ni preparados elaborados con ella a niños pequeños. La carne debe cocinarse completamente entera hasta que no queden zonas rosadas y, de ser necesario, trocearse a cuchillo posteriormente.
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Seguridad en vegetales y productos: Lavar minuciosamente frutas y verduras con agua segura antes de consumirlas y adquirir carnes o lácteos solo en locales habilitados y bajo control de bromatología.
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Evitar la contaminación cruzada: Utilizar tablas y cubiertos distintos para cortar carnes crudas y alimentos listos para consumir (como frutas o verduras).
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Precaución con el agua y piletas: Garantizar que el agua de consumo provenga de fuentes seguras y evitar el uso de piletas recreativas en menores de cinco años si no se garantiza un control estricto del cloro residual.
