Un hombre acusado de abusar sexualmente de su hijastra quedó en prisión preventiva en Trelew, a la espera de la audiencia preliminar para la elevación a juicio. La medida fue dispuesta por la jueza penal Carolina Marín tras el pedido del Ministerio Público Fiscal.
La detención se produjo luego de que el imputado no se presentara a una citación para la realización del examen mental obligatorio previsto en el artículo 206 del Código Procesal Penal. Ante esa incomparecencia, la Fiscalía solicitó su captura, que fue ordenada por la magistrada. Finalmente, personal policial se trasladó a una localidad cercana y procedió a su aprehensión, medida que fue considerada ajustada a derecho.
En la audiencia correspondiente, el fiscal general Mauro Quinteros detalló los elementos reunidos en la investigación. Entre ellos, destacó la pericia genética de ADN como evidencia científica relevante, la acusación ya elevada y la pena en expectativa, que podría alcanzar los veinte años de prisión de efectivo cumplimiento. Según expuso, la gravedad del hecho y las conductas evasivas demostradas durante el proceso fundamentan la necesidad de mantener la prisión preventiva para resguardar el desarrollo de la causa.
El hecho investigado se habría producido entre el 4 de octubre de 2011, cuando la víctima tenía 13 años, y el 22 de octubre de 2013, momento en que cursaba seis meses de embarazo. Durante ese período, el acusado —quien era pareja de la madre y convivía con ambas en un domicilio de Trelew— habría aprovechado la relación de convivencia y la situación de vulnerabilidad de la adolescente para someterla sexualmente en reiteradas oportunidades y sin su consentimiento.
De acuerdo con la acusación, los episodios se producían cuando la madre se ausentaba del hogar y en distintos sectores de la vivienda. Como consecuencia de los abusos, la víctima dio a luz en enero de 2014.
La calificación legal atribuida es la de abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado por haber sido cometido por quien ostentaba el carácter de guardador y haber aprovechado la convivencia preexistente, bajo la modalidad de delito continuado y en un claro contexto de violencia de género.
Al resolver, la jueza Marín valoró los elementos presentados por la Fiscalía y consideró acreditado el riesgo procesal de fuga. También tuvo en cuenta la reiteración de las conductas en el ámbito doméstico, la asimetría estructural de poder y la especial vulnerabilidad de la víctima, así como la consecuencia gravosa del embarazo.
En ese marco, dispuso la prisión preventiva por el término de tres meses, plazo en el que deberá realizarse la audiencia preliminar para avanzar hacia el juicio oral.
