Un equipo de 25 investigadores, con mayoría argentina, se encuentra a bordo del buque Falkor (too) estudiando ecosistemas desconocidos. A través de un robot submarino, transmiten imágenes de criaturas que habitan a profundidades donde no llega la luz.
Un nuevo capítulo de la ciencia oceánica se escribe en aguas argentinas. Tras la repercusión mundial de hallazgos previos, científicos del Conicet lideran la expedición «Vida en los extremos», una ambiciosa misión a bordo del avanzado buque de investigación Falkor (too) del Schmidt Ocean Institute. La travesía, que tiene como destino final Puerto Madryn, busca desentrañar los secretos de los ecosistemas más profundos del Atlántico Sur.
La misión cuenta con un equipo interdisciplinario de 25 expertos, de los cuales 17 son investigadores argentinos. El foco central del estudio son las filtraciones naturales de gas metano en el lecho marino. En estos sitios, la vida desafía las reglas convencionales: los organismos no dependen de la luz solar (fotosíntesis), sino de procesos químicos para obtener energía, creando oasis de biodiversidad en la oscuridad total.
Tecnología de punta y ciencia abierta Lo que hace única a esta expedición es la posibilidad de seguirla en tiempo real. Gracias a un robot submarino (ROV) equipado con cámaras de alta resolución, se transmiten imágenes en vivo desde profundidades abisales. Durante las transmisiones, el público puede interactuar con los científicos mientras observan anémonas, rayas, organismos gelatinosos y estrellas de mar que parecen sacados de otro planeta.
«Es una oportunidad increíble para mostrar cómo la vida se organiza bajo reglas muy distintas a las de la superficie», explican desde el equipo científico. Además de la observación visual, los investigadores realizan muestreos de plancton para comprender mejor la cadena alimentaria en las profundidades del océano.
Impacto educativo Como ocurrió con la popularizada «estrella culona» en misiones anteriores, esta campaña busca democratizar el conocimiento. Los hallazgos, explicados en vivo por los propios protagonistas, no solo quedarán en repositorios científicos abiertos, sino que serán adaptados para materiales educativos en escuelas y universidades de todo el país.
La expedición puede seguirse a través de los canales digitales del Schmidt Ocean Institute, permitiendo que cualquier persona con conexión a internet se convierta en testigo directo de los descubrimientos en el Mar Argentino.
