Rubén Oscar Hernández fue imputado el viernes pasado por transporte de estupefacientes en la ciudad de Trelew. El juez Hugo Sastre abrió una investigación por un año, ordenó levantar el secreto bancario, analizar su teléfono celular y revisar su sábana de llamadas, con la mira puesta en determinar si detrás del acusado hay una organización mayor.
Se dispuso que permanezca detenido por 60 días en prisión preventiva. Actualmente está alojado en la Comisaría 1ª, pero será trasladado a la Unidad 6 de Rawson apenas se libere un cupo.
Un paquete, un micro y un seguimiento cinematográfico
La causa se inició el 13 de enero, cuando un control federal sobre la Ruta 5, en Colón (Entre Ríos), se inspeccionó un micro de larga distancia. El escáner detectó un paquete con droga y, en lugar de secuestrarlo de inmediato, las fuerzas federales decidieron dejar que siguiera viaje bajo vigilancia.
El objetivo era claro: llegar hasta el destinatario final. El seguimiento terminó en Trelew, donde se concretó el operativo que derivó en la detención de Hernández.
La droga incautada tiene un valor estimado de $4.700.000 y, según la investigación, alcanza para armar unos 1.000 porros. No era para consumo personal ni casual: estaba destinada a la venta en el Valle Inferior del Río Chubut, motivo por el cual la competencia quedó en manos de la Justicia Federal de Rawson.
“Si no sabía qué había, ¿por qué huyó?”
Al justificar la prisión preventiva, el fiscal Vega fue directo. Advirtió que quedan posibles cómplices por investigar, entre ellos la pareja de Hernández, quien envió la encomienda y a nombre de quién iba dirigida.
“Si como dice desconocía el contenido de la encomienda, ¿por qué huyó?”, planteó el fiscal durante la audiencia, dejando en claro que la versión del acusado no cerró por ningún lado.
Antecedentes pesados y riesgo de una pena alta
Hernández enfrenta una expectativa de pena de entre 4 y 15 años de prisión. No llega limpio a esta causa: tiene dos condenas previas vinculadas a drogas.
En 2020, fue sentenciado a 5 años y 8 meses de prisión en una unificación de penas del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia.
En octubre de 2025, el mismo tribunal lo condenó a 1 año y 3 meses de cárcel efectiva, además de declararlo reincidente, por tenencia simple.
El descargo: hijos, Uber y un pedido al corazón
Al declarar ante el juez, Hernández intentó mostrarse como sostén de su familia. Dijo que mantiene a sus tres hijos menores trabajando como Uber, elaborando comida casera junto a su compañera y con una máquina para sublimar vajilla y ropa.
Aseguró que fue a buscar la encomienda junto con otro paquete, porque se lo habría encargado un cliente durante un viaje, quien incluso le habría prestado su DNI.
“Mi mayor preocupación es la educación de mis hijos y lo único que pido es estar en mi casa para ayudarlos. No soy una persona conflictiva y no me voy a escapar”, sostuvo. Y cerró con un pedido directo al juez:
“Necesito que se ponga la mano en el corazón y me dé la oportunidad de levantarme para hacerles el desayuno. El año pasado lo perdí pero ya sufrí y pagué por mis errores. Esa encomienda no era mía”.
La Justicia, por ahora, no le creyó. Y la investigación recién empieza.
Fuente: Diario Jornada
