Celeste González Guerrero juró que no tenía idea del infierno que se venía cuando dejó su casa en Florencio Varela en manos de su pareja y su banda. “Yo le dije a ‘Pequeño J’ que usaran solo mi pieza, no la de mi hijo”, declaró ante el fiscal Adrián Arribas. Pero cuando volvió, ya no tenía ni cama… y había tres chicas muertas enterradas en el fondo.
Celeste es una de las nueve personas presas por el triple crimen narco de Morena Verdi, Brenda Del Castillo y Lara Gutiérrez, un caso que parece sacado de una película de Scorsese pero versión conurbano profundo.
La mujer dijo que su pareja, Miguel Villanueva, se lastimó la mano y fue a comprar “gasolina” para curarse. Después le confesó lo impensado: “Me corté cuando apuñalé a una de las chicas que quiso escapar”. También le contó que a la última “la asfixiaron con ‘Pequeño J’”.
Según Celeste, “Nero”, “Paco” y “Ozorio” cavaron el pozo donde tiraron los cuerpos, y hasta mencionó que filmaron las torturas para pedir droga a un familiar de una de las víctimas. El fiscal le ofreció un careo con los otros acusados, pero ella se negó: “Por miedo”.
Antes de terminar, soltó otra bomba: “Miguel me dijo que le dé plata a Jeremías para tapar el pozo. Le di entre 50 y 60 lucas”.
Así, con frases sueltas y escenas macabras, Celeste se despega del triple crimen que sacudió Florencio Varela. Pero el fiscal no compra el papel de “yo no sabía nada”.
