La investigación por el homicidio de Anthony Bruce Lara, ocurrido en el interior del boliche Cleopatra durante la madrugada del domingo 15 de marzo, sumó un nuevo capítulo clave: la familia de la víctima se constituyó formalmente como querellante en la causa. La medida les permitirá intervenir de manera activa en el proceso judicial, acompañando al Ministerio Público Fiscal en el desarrollo de la investigación.
La presentación fue realizada con el patrocinio de los abogados Leonardo Cárdenas, Leonardo Líbero y Darío Tejedor. A partir de ahora, los familiares podrán acceder al expediente, proponer medidas de prueba y participar en las distintas instancias del proceso penal, en un caso que continúa generando conmoción.
Según los primeros datos reunidos, el hecho ocurrió dentro del local bailable, donde el adolescente fue atacado con un arma blanca. Las múltiples heridas sufridas le provocaron la muerte en el lugar. Tras el episodio, intervino personal policial que acudió rápidamente y demoró a un joven de 16 años, identificado como T.D., señalado como el presunto autor del ataque.
El acusado permanece alojado en el Centro de Orientación Socioeducativa (COSE), en el marco de la causa que se tramita bajo el régimen penal juvenil, debido a su condición de menor de edad. Este tipo de procesos tiene características específicas, con foco en la responsabilidad penal juvenil y medidas socioeducativas, lo que marca diferencias respecto de causas con imputados mayores.
En las primeras diligencias, la Fiscalía coordinó el relevamiento de la escena, el secuestro del arma blanca presuntamente utilizada y la toma de testimonios a personas que se encontraban en el lugar al momento del hecho. En paralelo, el área de Criminalística continúa trabajando sobre las evidencias recolectadas para reconstruir con precisión la dinámica de lo ocurrido dentro del boliche.
La causa, caratulada como homicidio, es investigada bajo la órbita de la jueza penal Patricia Asaro, quien deberá intervenir en las distintas etapas del proceso. Mientras tanto, el avance de la investigación y la incorporación de la familia como querellante marcan un paso relevante en la búsqueda de justicia.
El caso pone nuevamente en agenda la seguridad en locales nocturnos y el control en espacios de concurrencia masiva, en un contexto donde este tipo de episodios genera fuerte preocupación social.
