La adolescente de 15 años desapareció este lunes al mediodía al salir de la escuela. La Justicia provincial y las fuerzas de seguridad despliegan un operativo contrarreloj con decenas de efectivos, móviles y un helicóptero. La desesperación de la familia.
Una profunda angustia e incertidumbre conmociona a la comunidad de Colonia Caroya, en la provincia de Córdoba. Desde este lunes al mediodía, nada se sabe sobre el paradero de Luciana Aylén Barrios Alarcón, una adolescente de 15 años que desapareció tras salir del Colegio Presbítero José Bonoris. Con el correr de las horas y ante la total falta de indicios, el fiscal a cargo de la causa solicitó formalmente al Ministerio de Seguridad de la Nación que se aplique el programa Alerta Sofía para extremar los recursos de búsqueda en todo el territorio del país.
El operativo desplegado por el Ministerio de Seguridad de Córdoba es de magnitudes alarmantes: incluye a decenas de efectivos de infantería, patrulleros, personal de bomberos y el apoyo aéreo de un helicóptero que sobrevuela la zona rural y urbana de la localidad. Sin embargo, los investigadores se toparon en las últimas horas con un dato que sembró mayor preocupación: los perros adiestrados de la división K9, que seguían una pista olfativa de la menor, perdieron su rastro de manera abrupta a escasos 300 metros del establecimiento educativo.
La última persona en verla fue una de sus compañeras de curso al finalizar la jornada escolar. Al notar que la adolescente no regresaba a su hogar para el almuerzo, su madre radicó inmediatamente la denuncia en la comisaría local, lo que encendió las alarmas de las autoridades judiciales y policiales de la provincia.
La activación del Alerta Sofía —un sistema de emergencia rápida que difunde de manera masiva la imagen y datos de menores de edad desaparecidos a través de celulares, medios de comunicación y redes sociales— busca sumar la colaboración de la sociedad civil antes de que se cumplan las horas críticas del protocolo de búsqueda. Por el momento, la Fiscalía continúa tomando testimonios a directivos del colegio, compañeros y familiares, mientras se analizan las cámaras de seguridad públicas y privadas de las cuadras aledañas para intentar reconstruir los últimos movimientos de Luciana.
