Un equipo interdisciplinario encabezado por científicos del CENPAT logró documentar el histórico trayecto de «Atenea», un ejemplar que recorrió casi 2.800 kilómetros hasta las costas chilenas. El hallazgo reescribe las hipótesis sobre el comportamiento migratorio y la genética de la especie.
En un hecho sin precedentes para la biología marina internacional, investigadores del Proyecto «Siguiendo Ballenas» y del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) del CENPAT lograron rastrear por primera vez el desplazamiento continuo de una ballena franca austral desde el Atlántico Sur hasta el Océano Pacífico.
El ejemplar, una hembra adulta bautizada como Atenea, fue equipado con un transmisor satelital de última generación mientras permanecía junto a su ballenato en las aguas del Golfo Nuevo. Tras dejar la costa del noreste chubutense, la ballena emprendió una travesía en línea recta hacia el sur hasta trasponer el Cabo de Hornos y remontar el talud de la costa chilena, completando un recorrido total de 2.767 kilómetros a una velocidad promedio de 113 kilómetros por día. La transmisión finalizó frente a la provincia de Última Esperanza, en la Región de Magallanes.
Santiago Fernández, becario del CESIMAR-CONICET e integrante del Laboratorio de Mamíferos Marinos, destacó la relevancia del registro: «El viaje de Atenea hacia esa zona es algo que nunca se había registrado hasta ese momento. Demuestra que la especie posee recorridos sumamente variados y no sigue patrones fijos como otras especies».

Genética y revisión de hipótesis
El hito no solo aporta datos sobre las rutas de navegación, sino que reconfigura el conocimiento genético de la especie. A través de un análisis mitocondrial realizado sobre una biopsia de piel, los científicos determinaron que el perfil genético de Atenea se emparenta estrechamente con la población del Atlántico Sur.
Este hallazgo cuestiona la histórica teoría de que las poblaciones de ballenas francas del Pacífico (Perú y Chile, actualmente en peligro crítico) y del Atlántico operaban como grupos aislados. Los datos sugieren una conectividad e intercambio entre ambos océanos mucho mayor a la estimada hasta la fecha.
Los especialistas sostienen que este desplazamiento podría responder a pautas de alimentación aprendidas culturalmente de madre a cría o a la búsqueda activa de nuevas áreas de nutrición. El monitoreo satelital, que se desarrolla de forma continua desde 2014 con la participación de diversas organizaciones e instituciones de renombre internacional, continúa siendo la herramienta clave para develar los misterios de esta especie.
