La oposición llegó con la idea de poner contra las cuerdas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pero se quedó mirando el tablero vacío. La sesión especial convocada para impulsar su interpelación y una moción de censura naufragó antes de arrancar: solo hubo 117 diputados sentados en sus bancas.
La jugada del oficialismo salió redonda. En las horas previas cerró acuerdos con bloques aliados para evitar el quórum y prometió abrir la discusión en comisión recién la semana próxima. Traducción política: Adorni ganó tiempo y esquivó, por ahora, tener que dar explicaciones en el Congreso.
La ausencia del PRO, gran parte de la UCR, el MID e Innovación Federal fue determinante. Del otro lado quedaron Unión por la Patria, la izquierda, algunos provinciales y un puñado de legisladores que apuntaron contra quienes faltaron.
Las acusaciones no tardaron en aparecer. Hubo quienes hablaron de «complicidad», otros de «blindaje político» y hasta de una «crisis institucional». Mientras tanto, el Gobierno festejó en silencio: sin votos, sin debate y sin Adorni en el recinto.
Por ahora, la discusión pasó a comisión. Pero la pelea política promete seguir sumando capítulos.
Fuente: NA
