El conflicto se originó tras una acalorada discusión entre una pareja que asistía a una fiesta. Según informes policiales, la mujer se retiró del evento con destino a la casa de su compañero donde, en un arrebato de ira, procedió a romper los cristales de la propiedad.
Alertados por los vecinos que escucharon el estallido de los vidrios, efectivos policiales se dirigieron al lugar. Al arribar, sorprendieron a la mujer en el patio interno; sin embargo, en un intento por evadir la detención, la implicada trepó con agilidad una reja de aproximadamente dos metros para ganar la calle.
Tras ser interceptada a pocos metros, la mujer —quien presentaba una evidente dificultad para hablar y signos de ebriedad— alegó que solo pretendía retirar sus pertenencias tras la pelea.
El desenlace de la jornada tuvo un matiz inesperado en la comisaría. El dueño de la vivienda se presentó en la dependencia policial, también bajo presuntos efectos del alcohol, para manifestar su decisión de no realizar la denuncia. Según trascendió, el hombre aseguró que resolverían los costos de los daños de forma privada durante el transcurso del día.
Pese a la falta de acción penal por parte del damnificado, la mujer permaneció demorada preventivamente debido a su estado de intoxicación.
