La doctora Bettina Stegmüller explicó durante una jornada sobre cáncer de mama por qué la actividad física puede ser una aliada durante el tratamiento oncológico. Caminar, bailar o realizar ejercicios en el agua son algunas de las alternativas, pero aclaró que cada paciente necesita una rutina adaptada a su estado de salud.
Una recomendación que va más allá de los medicamentos fue uno de los principales mensajes de una jornada sobre cáncer de mama realizada este sábado 24 de octubre en Trelew. La médica clínica Bettina Stegmüller destacó la importancia de incorporar actividad física durante el tratamiento oncológico y explicó que mantenerse en movimiento puede aportar importantes beneficios para la salud y la calidad de vida.
La profesional participó del encuentro interdisciplinario «Más allá del diagnóstico», desarrollado en la sede Trelew de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en el marco del Mes de Concientización sobre el Cáncer de Mama.
La actividad, gratuita y abierta a la comunidad, reunió a especialistas de diferentes áreas y a pacientes que compartieron sus experiencias personales.
«Más allá del diagnóstico, la vida del paciente sigue»
En diálogo con FM El Chubut, Stegmüller explicó que recibir un diagnóstico de cáncer no significa necesariamente abandonar todas las actividades que una persona realizaba anteriormente.
«Más allá del diagnóstico, la vida del paciente sigue con la enfermedad», expresó la médica.
En ese sentido, señaló que la actividad física puede formar parte del abordaje integral del cáncer, tanto durante los tratamientos como en las etapas posteriores.
Sin embargo, aclaró que no existe una recomendación universal para todos los pacientes.
La elección de cada actividad debe considerar las condiciones de salud, los hábitos previos, el tipo de enfermedad y la etapa del tratamiento que atraviesa cada persona.
No hace falta ir al gimnasio
Uno de los puntos que destacó la especialista fue que mantenerse activo no significa necesariamente realizar ejercicios intensos ni asistir a un gimnasio.
Caminar, bailar, practicar gimnasia en el agua, trotar o participar de actividades grupales pueden ser alternativas, siempre que resulten adecuadas para la situación clínica de cada paciente.
«Siempre hay que buscar la forma segura de moverse», sostuvo Stegmüller.
La médica explicó que también es importante encontrar una actividad que resulte agradable y pueda mantenerse en el tiempo.
Por eso, más que imponer una rutina determinada, el objetivo es acompañar a cada persona para que encuentre una forma de movimiento acorde con sus posibilidades.
Los beneficios de la actividad física durante el cáncer
Durante su exposición, Stegmüller enumeró diferentes beneficios que puede aportar la actividad física cuando se realiza de manera adecuada.
Entre ellos mencionó la posibilidad de preservar la autonomía, mantener la fuerza muscular y mejorar la capacidad cardiovascular.
También destacó los efectos positivos sobre la salud ósea, la movilidad y el funcionamiento del aparato locomotor.
La profesional señaló que, en determinados tipos de cáncer, existen estudios que relacionan el ejercicio con mejores resultados de supervivencia y períodos más prolongados sin enfermedad.
No obstante, estos beneficios no son iguales en todos los casos y la actividad física debe ser considerada como un complemento del tratamiento médico, nunca como un reemplazo.
Cada paciente necesita una propuesta diferente
Stegmüller también se refirió a quienes practicaban deportes antes de recibir el diagnóstico.
Explicó que estas personas pueden necesitar modificaciones en la intensidad, la frecuencia o los objetivos de sus entrenamientos, dependiendo de su evolución y del tratamiento que estén realizando.
De la misma manera, quienes llevaban una vida sedentaria pueden comenzar a incorporar movimiento de forma progresiva, siempre que su equipo de salud lo considere adecuado.
El principal desafío, señaló, es encontrar alternativas que puedan sostenerse y que contribuyan al bienestar general de los pacientes.
Una jornada para hablar del cáncer más allá de la enfermedad
El encuentro realizado en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco reunió a profesionales de oncología, clínica médica, psicooncología, hematología y nutrición.
La propuesta buscó abordar no solamente los aspectos médicos del cáncer de mama, sino también las emociones, los vínculos familiares, la alimentación y las herramientas que pueden ayudar a atravesar el tratamiento.
Además de las exposiciones de especialistas, se compartieron experiencias de pacientes, con el objetivo de promover el acompañamiento y derribar mitos sobre la enfermedad.
La jornada dejó un mensaje importante: el tratamiento del cáncer requiere una mirada integral, en la que la calidad de vida, el bienestar emocional y la actividad física adaptada también tienen un lugar.
Fuentes: FM El Chubut, Diario El Chubut, Radio Chubut, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
