El imputado aseguró ante la jueza que se ausentó de la ciudad para “explorar, madurar y abrir la mente” en Brasil y Bolivia. Como no pudo acreditar los viajes, le fijaron tres audiencias en su contra para junio y deberá firmar todas las semanas en Tribunales.
Hay excusas judiciales de todo tipo, pero la que escucharon las autoridades en los Tribunales de Puerto Madryn durante el fin de semana rompió con cualquier molde estructurado. Marlon Brando Ramos, un joven que se encontraba en rebeldía por esquivar sistemáticamente las citaciones de la Justicia, reapareció ante los estrados y ensayó un descargo de tinte espiritual para justificar sus faltazos: aseguró que estuvo viajando por el continente con el único objetivo de “explorar, madurar y abrir la mente”.
La explicación, sin embargo, no fue suficiente para conmover la lógica penal. Tras la audiencia de control, la jueza Patricia Asaro dispuso una severa agenda de restricciones y le fijó para el próximo 26 de junio las tres audiencias en simultáneo de apertura de investigación que el imputado tiene pendientes por distintas causas en su contra.
Una «renovación» que no convenció a la Fiscalía
Frente a la magistrada, Ramos detalló que durante el último tiempo se mantuvo alejado de Puerto Madryn. En una especie de bitácora de viaje informal, relató que residió temporalmente en Mendoza, Bolivia y Brasil, lugares donde realizó diversas changas y trabajos informales. El joven argumentó que esta travesía formó parte de un proceso de maduración personal y que, tras sentirse «renovado», regresó a la ciudad portuaria para convivir nuevamente con su madre, quien lo aceptó de regreso en el hogar.
A pesar del tono reflexivo del descargo, la Fiscalía se plantó con firmeza. El fiscal interviniente derribó la justificación espiritual al señalar que el imputado no pudo acreditar formalmente ninguno de sus viajes ni las supuestas ofertas laborales en el exterior. Asimismo, el Ministerio Público Fiscal recordó que Ramos estaba debidamente notificado sobre cada uno de los procesos y que conocía a la perfección las consecuencias legales de ignorar los llamados de la Justicia.
«Fui a explorar, madurar y abrir mi mente», fue la particular explicación que dio el joven para intentar desactivar su declaración de rebeldía.
Control semanal bajo amenaza de detención
Para evitar que el imputado vuelva a iniciar un «viaje de autodescubrimiento» antes de rendir cuentas por sus delitos, la jueza Asaro le impuso una serie de medidas de conducta estrictas:
Firma obligatoria: Ramos deberá presentarse todos los lunes en la mesa de entradas de los Tribunales locales para rubricar el libro de supervisión.
Arraigo: Con esta medida, la Justicia busca acreditar de forma constante su permanencia real en la ciudad.
Alerta de captura: La magistrada fue tajante al advertirle que, ante el primer incumplimiento semanal o una nueva inasistencia el próximo 26 de junio, la Fiscalía quedará habilitada de inmediato para solicitar su detención.
