El hospital Andrés Isola de Puerto Madryn sumará una ambulancia de terapia intensiva móvil de alta complejidad, que se incorporará al sistema sanitario en el mes de febrero, con el objetivo de reforzar la atención de emergencias en la ciudad y en las rutas de la región.
Pero el dato que convierte a esta noticia en algo más que un anuncio sanitario es su historia de origen: la unidad fue donada por Andrés Hsu, un ciudadano taiwanés que decidió transformar una tragedia personal en un gesto de gratitud hacia la comunidad chubutense.
Una tragedia en Península Valdés que marcó una vida
La historia se remonta a la década del 80, cuando Hsu viajaba por la Patagonia junto a su esposa y su hija. Durante una recorrida turística por Península Valdés, el vehículo en el que se trasladaban sufrió un grave accidente de tránsito.
El hecho tuvo un desenlace trágico: su esposa falleció, mientras que él y su hija resultaron heridos. A pesar del dolor irreparable, la atención médica recibida y el acompañamiento del personal de salud local quedaron grabados para siempre en su memoria.
Años de esfuerzo para agradecer
Lejos de olvidar lo ocurrido, Hsu decidió ahorrar durante más de dos décadas con un objetivo claro: agradecer a la comunidad que lo asistió en uno de los momentos más duros de su vida. Ese agradecimiento hoy toma forma concreta en una ambulancia equipada para emergencias de alta complejidad.
El camino no fue sencillo. La pandemia y la inestabilidad económica del país retrasaron el proyecto, encareciendo tanto las unidades como el equipamiento médico. Aun así, el sueño siguió en pie y logró superar cada obstáculo.
Actualmente, la ambulancia se encuentra en proceso de patentamiento y luego será entregada oficialmente a la cartera de Salud de la provincia.
Un gesto que salva vidas
La unidad permitirá mejorar la capacidad de respuesta ante urgencias, tanto en Puerto Madryn como en las rutas que rodean la ciudad, una zona con alta circulación turística y tránsito permanente.
Además, Andrés Hsu manifestó su intención de estar presente en el momento de la entrega, no solo para cumplir su promesa, sino también para reencontrarse con el personal de salud que lo asistió aquel día y volver a agradecerles por su profesionalismo y contención.
📌 Una historia que empezó con una tragedia y termina convertida en una herramienta que puede salvar vidas. Porque a veces, la gratitud también se convierte en política pública.
Fuente: Diario Jornada
