La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) interceptó al automovilista durante un operativo en el Kilómetro 8. El nivel de intoxicación detectado multiplica por cinco el límite permitido hasta hace poco en rutas nacionales.
Un control de rutina de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) evitó lo que podría haber sido una tragedia en las rutas chubutenses. Durante un operativo integral de fiscalización realizado en el Kilómetro 8 de la Ruta Nacional 25, los agentes detectaron un caso de alcoholemia positiva con una graduación alarmante: 2,67 gramos de alcohol por litro de sangre.
El despliegue, que incluyó la fiscalización de 94 vehículos, tuvo como objetivo principal la prevención de siniestros viales en un tramo clave de la provincia. Sin embargo, la sorpresa de los inspectores fue mayúscula al observar el resultado del alcoholímetro de uno de los conductores.
Un riesgo extremo para la vida
La cifra de 2,67 g/l no es solo una infracción grave; es un estado de intoxicación que los especialistas médicos vinculan con el estupor alcohólico. Con ese nivel de alcohol en el organismo, una persona pierde casi por completo sus reflejos, su capacidad de reacción y su percepción de la distancia, transformando el vehículo en un arma letal tanto para el conductor como para terceros.
Para dimensionar la gravedad del hecho, esta graduación equivale aproximadamente al consumo de entre 10 y 12 latas de cerveza en un lapso corto de tiempo, un estado en el que la coordinación motriz es prácticamente nula.
Resultado del operativo
Desde la ANSV destacaron que la detección fue «a tiempo», logrando retirar de circulación al infractor antes de que se produjera un siniestro. Además del caso mencionado, se realizaron controles de documentación y elementos de seguridad en casi un centenar de rodados.
El vehículo fue retenido y el conductor enfrentará ahora las sanciones legales correspondientes, que en el marco de la normativa vigente incluyen multas severas y la inhabilitación de la licencia de conducir.
